- Destilación
por vapor: Se basa en usar la acción
del vapor sobre la sustancia y posterior enfriamiento utilizando
H2O fría. Es el método más usado.
De ciertos productos usaremos su cáscara, triturándola,
por ejemplo los cítricos.
- Soluble: En un primer tiempo usaremos
un disolvente hidrocarburado, con posterior filtrado y condensación, a través
de la destilación, con lo que se obtiene el “resinoide” (cera
+ aceite esencial) ; una segunda extracción la conseguiremos
utilizando alcohol, que se evaporará por sus grandes
propiedades volátiles, permaneciendo la “solución
absoluta”.
Otros procesos se basan en el uso de disolventes no agresivos
con la naturaleza, o del de CO2 a elevada presión…
Una técnica antigua, “artesanal” y “entrañable” es
mediante la impregnación directa de la grasa, a través
de la prensión con el producto, el cual deberá cambiarse
periódicamente ; otro proceso algo más moderno
es el sumergir las plantas en aceite caliente e ir repitiendo
el proceso hasta conseguir que dicho líquido se halle
perfumado.
MECANISMO DE ACCIÓN
El contacto del sistema nervioso central con el medio externo,
lo que nos rodea, se realiza principalmente a través
de los órganos de los sentidos, siendo uno de ellos
el olfato y que probablemente sea el que se halla en una relación
más directa, ya que su información, los olores,
son llevados a una zona específica cerebral que se encuentra
en el sistema límbico, parte del cerebro relacionada
también con los sentimientos y las emociones ; vemos
por lo tanto, que es una manera inocua de contactar, acceder
al sistema nervioso central.
El sentido del olfato es el que capacita al individuo para
la percepción de substancias volátiles, estando
disociado claramente del sentido del gusto, tan solo en las
especies terrestres ; adentrándonos un poco más,
es interesante recalcar el papel de dicho sentido en la determinación
del comportamiento, siendo básica en animales como el
perro, topo… ( macrosmáticos ), estando reducida
en el hombre y en muchas aves, ( especies microsmáticas)
y nula en los cetáceos, por ejemplo.
El hecho de que esté reducida su función en
el comportamiento humano, no significa en absoluto que no exista,
es patente que en situaciones tales como síndromes gripales,
tabaquismo, etc., la sensibilidad olfativa se ve considerablemente
disminuida, hasta el cese de dichos factores, momento en el
que se comienza a restablecer parte de su funcionalidad ; hay
que considerar que los animales utilizan dicho sentido para
diversas actividades, tales como : reconocer el alimento, hallar
y seguir un rastro, comunicación ( delimitación
de territorio, estimulante en las relaciones sexuales, identificación
de los individuos, indicación de peligro…), etc.,
informaciones que en la especie humana se realizan básicamente
de otra manera, por ejemplo a través del lenguaje, de
la expresión manual, de la vista…
De todo esto podríamos sacar la conclusión que
dicho determinismo del olfato en la conducta humana no es inexistente,
sino que tan solo está “aletargado”, “dormido” por
la substitución de dichas informaciones por las procedentes
de otras vías, no obstante, ahí sigue, dato muy
tenido en cuenta en el mundo de la alta cosmética, ya
que ciertos perfumes contienen aromas similares a los producidos
por las hormonas sexuales, masculinas o femeninas, buscando
despertar, en grado variable, la “excitación” en
el sexo contrario.
Además de esta posibilidad, la aromaterapia cuenta
con su efecto terapéutico “per se”, ya sea
mediante la absorción a través de la piel y su
posterior llegada al torrente sanguíneo, o mediante
la vía oral, lingual, nasal, vías por las que
la asimilación sistémica es mucho más
rápida. Próxima lección: Vías de aplicación. Formas de uso
Anterior lección: Escuelas Aromaterapias
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